Adiós a un médico descalzo

Ilustración tomada de El Pequeño Periódico.

De la redacción de La Bagatela

La partida de Roberto Giraldo nos recordó de inmediato a los seguidores de la fuerza política revolucionaria que compartíamos inolvidables momentos vividos hace ya tres décadas en los “sures”, región de la costa Caribe que abarca la parte sur de Sucre y Bolívar. Allí nos encontramos jóvenes, trabajadores, profesionales, hombres y mujeres venidos de diversas procedencias, íbamos cargados de ilusiones y propuestas encaminadas a mejorar las condiciones de la vida campesina. Fue una generación que dejó la vida urbana. Atrás quedaron universidad, docencia, consultorio, salarios y seres queridos. Se nos conoció como los descalzos, nos quitamos los zapatos para meternos al barro, y así fue.

En el caso de Roberto, quien era un connotado médico, con especialización en enfermedades tropicales, se constituyó en una decisión más audaz y atrevida. Sus conocimientos y su espíritu de servicio a la comunidad y su entrega a la tarea le granjearon la simpatía y el afecto de miles de pacientes y amigos. Su prestigio se conoció en la zona y puedo asegurar que fue la época en que Roberto más brilló como ser humano, siempre fue activo y entusiasta a pesar de las grandes dificultades que nos tocó enfrentar. Su labor fue reconocida por todos y se ganó el respeto y la admiración de los pobladores de la región.

Con motivo de su muerte le rendimos un homenaje y lo recordaremos para siempre.

El 17 de enero se hizo el sepelio que contó con la presencia de su familia, sus amigos y un grupo de sus compañeros. A nombre del PTC, Ricardo Torres llevó la vocería, agradeció a los familiares por haberle permitido “perturbar este acto solemne que se le rinde el día de su despedida y digo perturbar en el mejor sentido de la palabra ya que eso fue Roberto, un perturbador de ideas”. Recordó la labor de Roberto como descalzo y el inmenso cariño de las gentes de Magangué y La Mojana donde transcurrieron esplendidos años de su vida. Terminó diciendo “Roberto no morirá ya que jamás lo olvidaremos, te llevamos en nuestros corazones”.

Luego leyó unas palabras enviadas por Marcelo Torres:

“Se ha marchado Roberto Giraldo, el médico descalzo. Sus amigos y quienes fuimos sus compañeros en aquella movilización inolvidable que llamamos la política de los pies descalzos lo saludamos con afecto, nostalgia y agradecimiento.

Roberto Giraldo, con otro puñado de médicos y médicas, y trabajadoras y trabajadores de la salud, en Magangué y otras poblaciones ribereñas como El Banco, encarnaron el prototipo de los profesionales del porvenir al servicio de la gente sencilla, de todo el pueblo.

Su capacidad como médico y su iniciativa de luchador por un mundo nuevo se desplegaron en numerosas poblaciones del Sur de Bolívar y en Magangué. En este último presidió el centro médico del Partido del Trabajo de Colombia que prestó incalculables servicios a ese y muchos otros municipios sureños del departamento Al igual que otros compañeros médicos que en otros lugares del país integraron aquellas filas formidables, pletóricas de energía y entusiasmo revolucionario.

Ese profesional que se hará realidad, masivamente, con la transformación revolucionaria de nuestro país y del cual podemos decir con justicia que el encarnó como uno de sus genuinos precursores. Día llegará en que su ejemplo y su memoria reciban el homenaje y sean honrados como él merece. Su experiencia de galeno al servicio popular es lección viva para los jóvenes del Partido del Trabajo de Colombia y la juventud colombiana en su conjunto.

Hoy le tributamos nuestra admiración y revivimos su memoria con un emocionado hasta siempre. La Picota, 17 de enero de 2019.

Contenido relacionado