El impacto de los salarios: inflación, desempleo, informalidad

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El aumento del salario, considerado desde la perspectiva del marxismo, afecta la distribución de la ganancia (plusvalía) entre los propietarios de capital y los trabajadores. Se argumenta que el incremento salarial reduce las utilidades de los capitalistas, lo que ha llevado a protestas de gremios como la ANDI y Fenalco contra el aumento decretado por el presidente Petro. Además, se analiza el peso del costo salarial en diferentes sectores económicos, mostrando que este varía significativamente y se concluye que es necesario un análisis más profundo sobre el impacto del aumento salarial en la economía para contrarrestar los pronósticos negativos de la élite económica y resaltar los efectos positivos que puede tener en la capacidad adquisitiva y el bienestar de los trabajadores.

Por Edmundo Zárate

PHD. Economista, profesor universitario.

Sea lo primero reiterar que para el marxismo la ganancia (plusvalía) obtenida en la producción se divide en dos partes, la utilidad del propietario del capital y el salario. El monto de cada parte depende de la fuerza de los capitalistas enfrentada a la de los obreros, y del papel del Estado en esa disputa. Los neoliberales lo saben pero quieren olvidar que esa es la misma conclusión de dos de sus ídolos en economía, Adam Smith y David Ricardo.
La consecuencia directa del desdoblamiento de la ganancia es que el aumento del salario disminuye las utilidades y por eso la ANDI, Fenalco y demás gremios patronalistas están pataleando contra el alza decretada por el presidente Petro.

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El salario y la producción

Obsérvese un ejemplo. Para fijar el precio final de una mercancía la contabilidad del productor tiene tres grandes componentes: costos fijos (F: máquinas, terreno, materias primas, patentes) más costos salariales (S), más utilidad (U). Para no complicar el ejemplo no se tiene en cuenta el efecto de los impuestos, que depende en Colombia sobre todo de la utilidad obtenida por la empresa y que en la contabilidad puede verse como un costo antes de utilidades. Para el ejemplo, la tasa promedio de utilidad la situamos en un módico 10% sobre la inversión total (sobre F + S)[1].

Supongamos una empresa donde el costo mensual, de los componentes sea este expresado, digamos, en bitcoin:

F + S + U = precio de venta de la mercancía producida en el mes.
120 + 30 + 15 = 165 precio de producción de la mercancía elaborada en el mes.

Obsérvese que en el ejemplo se supone que el productor es el mismo comercializador, lo cual no siempre ocurre. Cuando son dos empresarios diferentes, a la mercancía se le aplican dos veces los costos incluidos en el ejemplo, de manera que la misma mercancía aparece arrojando dos ganancias, la del productor y la del comercializador, más los salarios correspondientes. Es evidente que entre más intermediarios haya entre el productor y el consumidor (distribuidores, grandes superficies, tiendas de barrio) más sube el precio pues cada uno agrega a su precio de compra los salarios que paga y su utilidad.

Siguiendo con el ejemplo, en el siguiente año los salarios suben de 30 a 40 (un alza del 33,3%) y entonces el nuevo precio de producción será:

120 + 40 +16 = 176 nuevo precio:

diferencia respecto al anterior, 11, correspondientes a 10 del aumento del salario y 1 al aumento de la ganancia sobre la inversión hecha, que se sigue calculando del 10% y ahora pasó a 160 (10% de 120 + 40).
En este caso el alza salarial del 33,3% se traduce en un precio de producción superior en 6,6%. Es decir, el alza salarial del 33,3% (mucho más alta que la decretada por Petro) se tradujo en aumento del precio de producción del 6,6%.

Además, la utilidad del empresario pasó de 15 a 16, es decir un alza en la ganancia también del 6,6%.
Ahora bien, el precio del productor puede o no trasladarse al comprador. Si no se traslada por causa de la competencia entre productores para deshacerse de su inventario, el escenario es el siguiente: dado que no puede reducir los costos fijos (F) ni tampoco el salario mínimo pues está protegido por la ley, el productor verá disminuida su utilidad en la proporción en que no suba el precio. Pero cualquier precio de venta superior a su costo (160 en el ejemplo) de todos modos le arroja una ganancia igual o inferior al 10%.

Ahora miremos el asunto desde la óptica del trabajador: El alza del salario fue de 30 a 40, es decir de 10 unidades o sea del 33,3%. Si ese trabajador quiere comprar la misma mercancía que produce, en el primer año compraría 0,18 partes cada mes con el salario obtenido (30) o necesitaría trabajar 5,5 meses para comprarlo todo. Con el alza de 10 unidades (33,3%) ahora puede comprar cada mes el 0,22 de la mercancía (40 de salario dividido entre 176 de precio final) o necesita trabajar 4,4 meses.

Obsérvese entonces que el alza del salario se traduce, como es obvio, en aumento de la capacidad adquisitiva del trabajador.

El ejemplo expuesto para un trabajador, un mes de salario una empresa y una mercancía mensual, puede extenderse al conjunto de la economía. Ese salario de 30 en el primer año y de 40 en el segundo representa el salario de todo el país. Eso significa que un alza salarial en el país del 33,3% implica un aumento del precio de producción del 6,6% en todo el país.

¿Qué pasa con los costos no salariales? La primera información útil que puede usarse es el llamado índice de precios al productor, IPP. Basta con decir en este artículo que en el año que terminó, según el Dane, los del 2025 cayeron frente al año 2024: “En diciembre de 2025 el IPP de la producción nacional presentó una variación anual [negativa] de -2,63% comparado con diciembre de 2024”. Desagregando estos datos la misma entidad informa: “Al comparar el resultado del número índice de diciembre de 2025 con el del mismo mes de 2024, los precios de los bienes finales producidos y consumidos registraron un incremento de 1,69%, el IPP de los bienes finales de la oferta interna presentó un incremento de 0,41% y los precios de los bienes finales importados presentaron una reducción de -3,69%”.

Es decir, que en Colombia, con los datos reales, los empresarios tuvieron que hacer menores gastos por esa vía (F, en nuestro ejemplo), pero como es de suponer en general esa disminución no se tradujo en caída de precios.
Una de las causas de la disminución del IPP fue la revaluación del peso, que abarata insumos importados como los derivados del petróleo, los químicos, las máquinas y otros similares, en particular los agroquímicos cuya caída sí se reflejó en la disminución del precio de los alimentos. Desde otra perspectiva, si el aumento del IPP fue menor al aumento del índice de precios al consumidor (IPC), la diferencia ha debido notarse en reducción de precios finales. Como eso no ocurrió el resultado se conoce como inflación de productores, denunciada por el exministro Bonilla, acallado por la gran prensa sin pruebas en contra.

fabio en declaraciones

Del precio del productor al precio al consumidor: ¿inflación?

Siendo eso así entonces ¿por qué los empresarios que también ven aumentar su ganancia con el alza del salario están tan disgustados? En síntesis por dos razones. La primera, porque quienes obtienen su utilidad de rentas fijas (CDT, arriendo de inmuebles, títulos de renta fija, títulos de deuda pública como los TES, deuda privada) no pueden trasladar el alza de inflación a nadie como sí lo pueden hacer los productores. Invitamos a quienes nos leen a mirar algunos escritos sobre este tema que se han publicado en La Bagatela y en la revista Nueva Gaceta.
La segunda razón de su disgusto es que en el ejemplo hemos supuesto que el productor o el comerciante puede trasladar el alza del salario a la mercancía que venden, pero ello ocurre cuando hay monopolio o cuando hay pocos productores que se pueden poner de acuerdo para subir el precio (se coluden, como ocurrió por ejemplo en el sonado caso del papel higiénico y los pañales, que fue sancionado hace unos años). En los demás casos se desata una feroz lucha entre los tres grandes actores para ver quién ve disminuida su participación en la ganancia: los trabajadores, los productores y los vendedores mayoristas.

Lo que ocurrió este año es que gracias al decreto de Petro el salario subió 23,7% y que ahora viene la pelea por ver si los productores o los vendedores rebajan su ganancia como se indica de acuerdo con Marx, Smith y Ricardo, o si trasladan el incremento salarial al producto final.

El peso del salario en la producción

Ahora bien, hay otro aspecto del alza salarial que debe mirarse. En el ejemplo hemos supuesto que en los costos antes de utilidad el costo salarial era de 30 y 40, es decir, del 20% del costo total para el primer año y del 25% para el segundo. ¿Cuáles son los datos reales?

Es claro que no es lo mismo el peso salarial en la exploración de un pozo petrolífero o una fábrica de chips que en una empresa dedicada a auditorías contables, un call center, una de vigilancia, una universidad, un minifundio. Los costos son diferentes por dos grandes razones: de una parte, lo que en los ejemplos llamamos costos fijos son muy altos en el pozo o en los chips, mientras que son relativamente bajos en los otros ejemplos propuestos. Pero de otra parte, teóricamente los salarios de los trabajadores calificados (auditor, docente, ingeniero) son mayores que los no calificados. La información al respecto, consultando varias fuentes, se recoge en la tabla 1.

Tabla 1. % del valor de la producción atribuible al costo laboral total

tabla+

Fuente: IA, que usa varias bases, como se indica en las referencias bibliográficas[2].

Algunos datos específicos son estos: Transmilenio informa que tiene 35.000 empleados, distribuidos así: 53% ganan entre 1 y 2 salarios mínimos, 34% un salario mínimo 12% más de dos salarios mínimos (El Espectador, 14 de enero de 2026, p. 6), pero no informa cuál es el peso de los costos no salariales (flota de buses, parqueaderos, estaciones) para hacer un cálculo similar al de los ejemplos propuestos.

Camacol informa que “la mano de obra representa cerca del 25% de los costos directos en la construcción de vivienda” (El Espectador, 8 de enero de 2026, p. 6), mientras que Minvivienda informa que estos son del 12%.
Comentarios finales

En estas páginas apenas se aborda la relación precio-salarios derivada del incremento salarial, pero se dejan por fuera otros temas que ayudan a desvirtuar los anuncios apocalípticos de la élite económica. Es necesario analizar el efecto positivo del salario mínimo en el consumo, la inversión, la formalidad y el alza de otros salarios diferentes al mínimo. Tampoco se ahonda en el principal efecto, la reducción de la pobreza y la desigualdad en Colombia.
La mayor evidencia sobre el saldo positivo del alza del salario es que en los años del gobierno Petro se han tenido altos incrementos salariales que ni han quebrado la industria, ni han ocasionado inflación como lo anunciaban los gremios empresariales y los grandes medios de comunicación, y el desempleo sigue cayendo al igual que la informalidad.

La incidencia real del alza por sectores y en las ganancias de los correspondientes empresarios merecen un análisis más detallado, pero desde ya se puede afirmar que dado el relativo bajo peso en buena parte de las actividades económicas que se muestran en la tabla 1, su incidencia es poca. Además es en las grandes empresas donde el técnicamente llamado “excedente de explotación” es decir la ganancia del empresario cayó por las anteriores alzas del salario. Al respecto se sugiere el artículo de Héctor Velázques Fernández “Los salarios en la economía”, ampliamente difundido en las redes alternativas.

Conclusiones

  • No necesariamente el alza de salarios se traduce en aumento del precio al consumidor, pues puede ocurrir que sea el productor quien disminuya su ganancia (lo que no significa que no siga ganando) y se mantenga el precio al público.
  • Por el contrario, es frecuente encontrar que los productores aumentan el precio por encima de sus costos y utilidad promedio para aumentar aún más sus ganancias. Es la inflación de los productores.
  • Dado que los productores calculan su ganancia sobre el monto total de sus costos (salariales y no salariales) el aumento de los salarios se traduce en aumento de su ganancia.
Notas

[1] El porcentaje de utilidad sobre la inversión se establece en periodos largos de tiempo y su tendencia es a la baja, según anticipó Marx.

[2] DANE. (s. f.). Cuentas nacionales anuales (Base 2015). (Sección con boletines y anexos, incluidos cuadros oferta-utilización). DANE. (2024). Cuentas nacionales anuales 2022 provisional (Boletín técnico). DANE. (2025). Matriz de trabajo 2023p–2024p (Boletín técnico). DANE. (s. f.). Matrices complementarias – Cuentas nacionales anuales (incluye Matriz de trabajo y otras matrices). ILOSTAT. (s. f.). Country profile: Colombia (incluye “Labour income share as a percent of GDP”, SDG 10.4.1).

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