Desempleo, informalidad e inequidad en Barranquilla

Edición 76
14 de abril, 2021

Con la llegada al poder local y departamental de la familia Char, se ha vendido la idea de que Barranquilla es el más importante polo económico del país, pasando de ser la Puerta de Oro, como históricamente se le conoce, a la capital del TLC. La realidad es que en la actualidad Barranquilla es una ciudad que se ha volcado hacia el sector de los servicios que no son intensivos en empleo y con altos niveles de informalidad, sufriendo paralelamente un vertiginoso proceso de desindustrialización.

Por Carlos Julio Giraldo Medellín
Dirección del PTC Atlántico.

Históricamente, Barranquilla ha sido relacionada con la industrialización, la riqueza y la idea de progreso y desarrollo que imperó desde finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX. En la actualidad, este músculo ha dado paso a un vertiginoso proceso de desindustrialización y por lo tanto de destrucción del empleo formal, trayendo como consecuencia el aumento de la pobreza y la desigualdad como se explicará a continuación.

Con la llegada al poder local y departamental de la familia Char, se ha vendido la idea de que Barranquilla es el más importante polo económico del país, pasando de ser la Puerta de Oro, como históricamente se le conoce, a la capital del TLC. La realidad es que en la actualidad Barranquilla es una ciudad que se ha volcado hacia el sector de los servicios que no son intensivos en empleo y con altos niveles de informalidad, sufriendo paralelamente un vertiginoso proceso de desindustrialización.

Un estudio de Fundesarrollo (2017) indica que la principal actividad económica del departamento y del Área Metropolitana de Barranquilla (AMB) son los servicios. En 2016 estos representaron el 43,5% de la producción del departamento del Atlántico, frente a 16% que aportó la industria manufacturera y 9% el sector de la construcción. Mientras que para 2019 la participación de la industria bajó al situarse en 15,8% al igual que la construcción, que se ubicó en 6,7%.

La misma entidad señala que entre 1980 y 2016 el valor agregado industrial como porcentaje del PIB viene cayendo, tanto en valores corrientes como constantes, como se aprecia en la siguiente imagen:

Este proceso de desindustrialización se refleja en la participación del empleo al observarse una caída del 20% entre 2002 y 2016, pasando del 18,07% al 14,28% (Fundesarrollo, 2017). Para el trimestre noviembre 2019-enero 2020, la participación de la industria en el empleo se situó en el 12,7% (Dane, 2021).

Así mismo, si bien el AMB fue la que más contribuyó a la variación de la producción real industrial entre enero y diciembre de 2019 frente al mismo el periodo de 2018 (Dane, 2020), con una variación de 5,1%, esto no se ve reflejado en la generación de empleo dado que la variación del personal ocupado fue de -0,9%. Esta asimetría se mantuvo en noviembre de 2020, respecto al mismo mes de 2019, en el que la variación de la producción real en el AMB se situó en 4,5%, mientras que la participación del personal ocupado se situó en -1,8 (Dane, 2021).

Los resultados de la actividad industrial dejan claro que el aumento en la producción y las ventas se hace a costa del empleo, el cual sigue cayendo en Barranquilla y su área metropolitana, realidad que afecta las condiciones de vida de los ciudadanos y que se esconde detrás de los anuncios del Dane que ubican a la ciudad con menor desempleo en el país.

Es evidente que el vertiginoso proceso de desindustrialización de Barranquilla y su área metropolitana impacta negativamente en la generación de empleo a pesar de que la ciudad se ubica como las de menor tasa de desempleo del país. La explicación es una disminución en la Tasa Global de Participación (TGP), situándose, para 2019, en 64,6%, mientras que en el resto de las 13 áreas metropolitanas la TGP retrocedió y se ubicó en 66,1% (Dane, 2020). El descenso en la TGP se debe al aumento de la población inactiva, que para el caso de Barranquilla fue de 2,9% en 2019, mostrando un incremento superior al observado para el resto de las 13 áreas (2,4%). Así las cosas, al tener una menor TGP, el efecto directo es que existe una menor presión hacia el mercado laboral y por lo tanto esto explica en gran medida, que Barranquilla se mantenga como la ciudad con menor tasa de desempleo, situación que persistió en 2020.

Mercado laboral en Barranquilla: informalidad y brechas de género

Barranquilla se ubica como la ciudad donde más creció la informalidad. Mientras que en el trimestre de noviembre 2019 a enero 2020 se ubicó en el 54,9%, en el mismo trimestre 2020-2021 se situó en el 60,7% (La República, 2021). Lo anterior corrobora la tendencia que viene experimentando el AMB: en la medida que disminuye la participación de la industria en la economía y en la generación de empleo y aumenta el peso del sector servicios, los empleos que se generan en este último son, en su mayoría, informales, generando así una dinámica laboral que no contribuye a la dignificación del trabajo y a la ampliación de las brechas sociales en la ciudad.

Al comparar el periodo 2010-2019, las tasas de informalidad, siguiendo el criterio Dane-OIT, se mantuvo en promedio, en un 55,92%, mientras que bajo el criterio de seguridad social, en promedio la informalidad se mantuvo en un 65,63%, como se observa en la siguiente tabla:

Fuente: Dane-GEIH, Cálculos: DNP-DEE.

Así mismo, la tendencia del empleo en Barranquilla y su área metropolitana es altamente inequitativa especialmente para las mujeres. En el trimestre noviembre 2020-enero 2021, Barranquilla se situó como la ciudad con las mayores brechas de género: respecto del desempleo impactó negativamente en 9,3 puntos porcentuales (p.p.) para las mujeres, un aumento de 2,4 p.p. respecto del mismo trimestre 2019-2020, mientras que la brecha en relación con la tasa de ocupación fue 23,7 p.p. (Dane, 2021), 1,9 p.p. respecto del periodo 2019-2020, tendencia que se reafirma con la alta desigualdad de género en términos de ingreso: para el año 2019, el ingreso nominal ha disminuido para las mujeres al pasar de percibir un 76,8% de lo ganado por los hombres en 2018 al 75% en 2019.

En conclusión, los cambios en la estructura económica de Barranquilla, pasando de una fuerte actividad industrial a una ciudad de servicios ha impactado negativamente en la generación de empleo formal contribuyendo a la inequidad social, la pobreza y la ampliación de las brechas de género.

Esta dinámica inequitativa contrasta con el modelo de ciudad impuesto por parte del clan Char que ha controlado el poder político en las últimas dos décadas y que se muestra como un ejemplo de éxito en la gestión que se quiere replicar en el país a través de las intenciones presidenciales de su figura pública más importante, el exalcalde Alejandro Char Chaljub.

Notas: 

Referencias:

Dane (2020). Boletín Técnico Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH). Trimestre móvil noviembre 2019-enero 2020.

Dane (2021). Boletín Técnico Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH). Trimestre móvil noviembre 2020-enero 2021.

Dnp (2020). Mercado Laboral Urbano. Resultados 2019: Barranquilla. Dirección de Estudios Económicos. Disponible en:

https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Estudios%20Econmicos/Informe%20Barra...

Fundesarrollo (2017). Cambio tecnológico y estructura del empleo en Barranquilla y el Atlántico. VII jornada académica del OCSA. Disponible en: http://www.fundesarrollo.org.co/wp-content/uploads/2018/08/Presentaci%C3...

La República (2021). Barranquilla, la ciudad en la que más aumentó la informalidad según cifras del Dane, Publicado el 11 de marzo. Disponible en: https://www.larepublica.co/economia/barranquilla-la-ciudad-en-la-que-mas...)%20frente%20al%20mismo%20trimestre

Revista Semana (2012). Barranquilla, la capital del TLC. Publicado el 30 de septiembre. Disponible en: https://www.semana.com/empresas/articulo/barranquilla-capital-del-tlc/16...

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