La unión de los progresistas y demócratas detendrá la arremetida fascista
Por la Redacción de La Bagatela
Hoy Colombia cuenta, como nunca antes, con una sólida fuerza producto de los cambios y las conquistas logradas en los últimos cuatro años, con la convicción de haber alcanzado la mayor oportunidad de vida digna para sectores de la ciudad y el campo que se sentían aislados y hasta se silenciaban ante la adversidad, con el surgimiento de dirigentes que demostraron su conocimiento y amor por la población y por novedosas y lúcidas corrientes políticas que expresan sus criterios progresistas y se movilizan al frente de los sectores populares.
El frente de progresistas y demócratas
Mientras el país sufre la peor catástrofe natural del siglo, mientras cientos de ciudadanos pierden su vida, miles sus viviendas y trabajo, y duermen en zonas públicas cubiertas por un plástico, el gobierno de Abelardo sigue tomando una serie de medidas que desvirtúan avances logrados en materia de relaciones internacionales, en el respeto a los Derechos Humanos, a las libertades ciudadanas y a la soberanía de la nación. A la luz de la tragedia y en medio de una movilización nacional de los colombianos que expresan su solidaridad con los damnificados, el gobierno aprovecha la tragedia para imponer un rumbo que riñe con los avances del pasado y con las necesidades del momento.
El genocidio de Gaza no pasará
En materia de política internacional establece relaciones diplomáticas con el gobierno genocida de Netanyahu, reconoce la usurpación de Israel sobre los Altos del Golán, territorio sirio, siendo después del reconocimiento de Trump, la única nación que toma esa medida sin ninguna necesidad, solo para complacer el ánimo expansionista de Israel. El acuerdo entre los dos gobiernos se da desde la reunión llevada a cabo en Washington antes de 7 de agosto entre el ministro Bula Escobar y el ministerio de Relaciones Exteriores de Israel representado por Gideon Sa´ar. Además, Colombia se compromete a retirar su intervención en el caso promovido por Sudáfrica contra Netanyahu como criminal de guerra, ante la Corte Penal Internacional de la cual anuncian su retiro y de ñapa abrir la sede de la nueva embajada en Jerusalén, ciudad histórica para la humanidad que Israel también pretende apoderarse. Queriendo mostrar su compromiso ante la delegación israelí presente en la ceremonia de posesión, da la palabra al rabino de la comunidad sefaradí quien se atreve a corear “viva Israel” desconociendo e irrespetando el carácter nacional del evento. A todo esto, se suma el compromiso de Abelardo de fortalecer la cooperación israelí en materia de inteligencia y seguridad.
Simultáneamente que entabla relaciones de distinto tipo con los genocidas del medio oriente, el nuevo gobierno rompe relaciones con Cuba país asfixiado por el embargo gringo y anfitrión de las negociaciones de paz de Colombia, cierra 14 embajadas en países amigos, 15 consulados en sitios donde habitan connacionales y cancela la apertura de la embajada en Palestina torpedeando la relación con la nación más amenazada del mundo. Así no somos las y los colombianos.
El ciudadano De la Espriella se rinde ante su amo
Ya el empresario republicano Nathaniel Ryan Morris nominado por Trump como embajador en Colombia había anunciado ante el Comité de relaciones exteriores del Senado de su país la salida de la nación suramericana del acuerdo de la Nueva Ruta de la Seda con China. La firma en mayo del 2025 del memorando de ingreso a la Ruta fue recibido con entusiasmo desde Pekín, mientras Washington no lo vio con buenos ojos. De la iniciativa hacen parte más de un centenar de países. Al cumplir el mandato de EE.UU., el presidente De la Espriella se reafirma como una marioneta subyugada a las órdenes de Trump.
Ahí no quedaron las decisiones en política exterior, el 12 de agosto, dos días después del terremoto, el secretario de guerra de EE.UU Pete Hegseth anunció que Colombia autorizó en su territorio realizar operaciones militares conjuntas en la lucha contra el narcotráfico, constituyéndose en la mayor intromisión en los asuntos políticos de Colombia y en una afrenta a la soberanía de la nación. El narcotráfico ha sido, por más de cuatro décadas, la excusa para que EE.UU. maltrate a Colombia, fumigue su territorio, la someta a sus planes colonizadores, engendre una guerra con un millón de muertos, mientras en el territorio estadounidense donde está la mayor cantidad de consumidores y donde queda la multimillonaria ganancia del “negocio”, no se toman medidas para combatirlo. El nuevo acuerdo que incluye la inclusión de Colombia en el Escudo de las Américas plan para inmiscuirse en el continente marca una sumisión sin parangón de parte del ciudadano norteamericano que ahora gobierna a Colombia.
Frente unido contra la iniquidad
Colombia no es la misma de hace cuatro años. La solidaridad desplegada sin reparos por todos los sectores sociales para ayudar a la enorme cantidad de personas afectadas por el duro movimiento telúrico, así lo manifiesta. Pasarán meses para recuperar lo perdido y se debe luchar para que el Estado se ponga al frente de los costos de la reconstrucción. De la misma manera se teje la unión de las y los progresistas de todas las corrientes, quienes llevan toda su vida luchando y se han unido a ella a través de los años contra la exclusión, el sometimiento y los privilegios de unos pocos. Los reconocimientos y elogios a los sátrapas del país y del mundo no pasarán. Las medidas contra las libertades, contra los derechos laborales y los intentos de colocar a la nación a los designios del fascismo renovado tampoco tendrán eco. Será el despliegue social de una fuerza sin antecedentes en Colombia, que llegará más allá de unos nombramientos o unos votos, y que transformará la vida nacional.
Agosto 25 de 2026.